domingo, 18 de agosto de 2019, 05:47

Miseria

|

Advertimos con enorme amargura el pasado mes abril que cuando las campañas electorales entran por la puerta la cordura y la verdad saltan por la ventana. Experimentamos un melancólico wishful thinking en los días posteriores a las urnas sobre el surgimiento de una oleada de sensatez y espíritu de concordia constructiva que invadiría a nuestros políticos después del fragor  de la batalla. Una nueva y profunda decepción.


La campaña de mayo arrancó con los peores augurios, encarnados en una descarnada y monumental manipulación del triste fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba y una repetición ad nauseam de los ramplones y demagógicos argumentos de abril. Democracias en peligro, mujeres esclavizadas, derechas levantiscas, separatistas de camisa parda, liquidadores de la unidad de la Patria y capitalistas voraces sin corazón. Ni una sola mención al crítico y crucial futuro de una Europa asediada por poderosos enemigos externos e internos y ni hablemos de afrontar un mínimo debate sobre la arquitectura territorial de España.


Y como se encarga de recordarnos de una manera constante e implacable la Ley de Murphy, todo ha ido a peor según transcurren los días y los mitines. Forzadas e inverosímiles torsiones dialécticas para intentar seguir la volátil estela de las encuestas y los hipotéticos gustos del electorado o arrebatos de cesarismo narcisista nacidos de un desconocimiento congénito de como funciona en la práctica el concepto de representación democrática. Sin mencionar las constantes alusiones a la existencia de un Cuerno de la Abundancia que resolvería todos los problemas y colmaría todas las esperanzas a cambio del voto. Un perverso grupo de Flautistas de Hamelín a la caza de incautos ciudadanos.Todo miseria moral e intelectual.


En este tétrico escenario, que no debemos dulcificar en aras del falso y peligroso concepto de que la democracia crece en los árboles, Galicia va camino de convertirse en una ciudad perdida y olvidada en la selva. Los actuales poncios políticos respiran Mediterráneo por los cuatro costados y  exhiben un enorme desconocimiento de nuestra realidad. Se avecinan malos tiempos  para nosotros sea cual sea el resultado de la sesión de investidura y gane quien gane las autonómicas del 2020. Os tempos son chegados de que tomemos en nuestras manos las riendas de nuestro destino.