martes, 7 de julio de 2020, 09:02

El futuro de Feijoo empieza mañana

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            Todavía calientes los resultados de las elecciones municipales, los números en Galicia le anticipan al presidente de la Xunta, Alberto Núñez, un futuro claro. No será, salvo un cambio excepcional, el próximo presidente de la Xunta. Vayamos por partes.

Los resultados de Vigo, que han encumbrado  a la galaxia política a Caballero, con su mayoría total y de récord en todo el país, han dejado en evidencia a Feijoo (no hago más que pensar en la candidata del PP, Elena Muñoz). Feijoo la mantuvo en el matadero electoral, reteniendo cuatro ediles, el más bajo resultado en la ciudad olivica. Los votos de los incondicionales a las siglas del PP, fieles hasta el final y poco más.

Núñez Feijoo, con soberbia y desprecio hacia la gran ciudad de Galicia, no se molestó en presentar ni candidatos ni programa. No sólo en Vigo, sino en casi todo el sur de la provincia. De ahí los resultados. Confieso que, sin conocerla personalmente, me produce un sentimiento de ternura. Aguantó lo indecible, sin programa ni proyectos viables que avalasen su candidatura. Obedeció a su jefe y no pudo contener el tsunami socialista, pero también es vivo ejemplo de la política de su presidente.

El resultado de las elecciones municipales del domingo corroboran la otra debacle en los anteriores comicios. Perdió las ciudades más importantes de Galicia, las tres diputaciones clave y solo Ourense puede salvarse. Obvió a Baltar para hacerse con la alcaldía con otro conselleiro defenestrado. Ahora si, sorprende que cierta prensa y medios favorecidos por el dinero institucional, no hicieran sangre con este catastrófico resultado. Sin embargo, un buen sector del PP, y no digamos la gente de Pablo Casado, si que tiene munición en la mochila para usar llegado el momento. Y Feijoo lo sabe y se explica así su rotunda negativa a presentar batalla para ocupar el sillón presidencial de Génova como sucesor de Rajoy.

¿Cómo ha actuado Feijoo en el legislatura formando su gobierno? Echó mano de funcionari@s para conformar su ejecutivo. Ninguno tiene el más mínimo perfil político para ocupar consejerías y puestos clave. La gente del PP no conocía a nadie. Hasta Agustín Hernández fue decapitado para resucitar ahora como  candidato en Santiago. El comportamiento es propio de los césares que no permiten que nadie les haga sombra. Mandó a algunas conselleiras a batirse el cobre en algunas alcaldías y el resultado fue bien visible. No pongo en duda la capacidad profesional de ninguna de  ellas pero su capacidad politica es nula. La política es para los políticos y no solo para los funcionarios. Es el caso de la candidata en Vigo, Elena Muñoz, que fue desocupada de su consellería de Facenda para enfrentarse a Caballero.

A Feijoo aún le queda tiempo para las próximas autonómicas pero, o da un vuelco total o ya veremos como viene alguien nuevo para cambiar el colchón de Monte Pío, como hizo Pedro Sánchez en la Moncloa con la cama de Rajoy. Su futuro empieza mañana.