martes, 7 de julio de 2020, 07:19

El dilema de Albert Rivera

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¿Y si volvemos a las urnas? Si nos atenemos a las declaraciones de los distintos líderes políticos parece que a todos les interesa una repetición de los comicios generales, bueno, a todos menos a Pablo Iglesias, por eso en el PSOE están tranquilos, tendrán su apoyo gratis total, no está para exigencias. Pasada la borrachera de éxito en la calle Ferraz y en el palacio de La Moncloa, Sánchez y su equipo se han dado cuenta que están con cuarenta diputados más pero con los mismos problemas para dar estabilidad a su ejecutivo. Lo que el PSOE suma, Podemos lo resta, la ecuación final es prácticamente la misma. Dependen nuevamente de los independentistas salvo que Ciudadanos se avenga a negociar un pacto de legislatura. De repente, Rivera se ha convertido en ese oscuro objeto de deseo. Todos lo necesitan y todos lo cortejan. En su mano está el futuro más inmediato de España. Don Albert se la juega, de su decisión depende el éxito o el fracaso de su formación, que, por cierto, comienza a sufrir fisuras en su monolítica estructura. Los Igea, los Garicano y los Vals empiezan a enseñar la patita y a presumir de criterio propio al margen de las directrices de la dirección. Supongo que se trata de un síntoma de madurez, de partido que se consolida en el que pronto aparecerán las típicas corrientes de opinión que quieren desplazar a los que mandan para colocarse ellos. 


Desde los medios de comunicación se traslada a la ciudadanía la imperiosa necesidad de un pacto entre Cs y PSOE. La patronal, los bancos, el IBEX, es decir, los ricos de verdad, presionan a Rivera para que acepte un acuerdo con don Pedro no vaya a dar entrada a Podemos y a los "indepes" en el gobierno de España. Ya saben, si los populistas entran por la puerta el dinero salta por la ventana. Decía Churchill, que si se entrega la gestión del desierto del Sahara a los comunistas, a los cinco años habrá escasez de arena. Pues eso, que el dinero teme a Iglesias más que a la peste. Resumiendo, Rivera tiene en su mano decidir que quiere ser Ciudadanos de mayor, el partido líder del centro derecha o el aliado estratégico del socialismo. Dicho de otra manera, ir de nuevo a las urnas, si no ahora, en el plazo de un año, o garantizar a Sánchez cuatro años más en La Moncloa.