martes, 7 de julio de 2020, 09:19

La Anorexia no es ninguna broma señor conselleiro

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Hay determinadas patologías que están dejadas de la mano del Sergas que cede su responsabilidad a organizaciones privadas sin ánimo de lucro a cambio de cuatro monedas. No es serio, traspasa el problema pero no los recursos para que esas organizaciones puedan atender debidamente a los afectados. Me refiero a aquellos que sufren alcoholismo o trastornos de la alimentación como Bulimia o Anorexia. Son muchos los enfermos, miles en Galicia, que solo tienen un hueco en los hospitales públicos cuando la enfermedad está en una fase grave. En el caso de la Anorexia, solo hay una unidad  en el hospital de Conxo con nueve camas. Miles de afectados, mayormente chicas jóvenes y el Sergas solo puede tratar a nueve. Parece una tomadura de pelo, de hecho es una auténtica tomadura de pelo que los afectados y sus familias tienen que aceptar porque, les dicen, no hay presupuesto. Lo que hay es poca vergüenza. ¿Cómo se puede lavar las manos cual Pilatos una administración que dilapida decenas de millones en gastos superfluos? ¿Por qué se firman desde la consellería de Sanidad tantos convenios de atención jurídico social por ingentes cantidades mientras miles de jóvenes tienen que depender de los recursos de sus padres para costearse un tratamiento que la sanidad pública les niega? Si no fuera por asociaciones como ABAC (Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña) ¿qué  sería de los afectados  vinculados a trastornos de la alimentación? Precisamente la necesidad de tratar a sus hijos llevó a un grupo de padres a crear este centro hace ya más de veinte años. En sus dependencias cientos de enfermos reciben tratamiento. Cuentan con sicólogos, siquiatras,  nutricionistas y un comedor terapéutico,  fundamental para reeducar a los enfermos y garantizarles una ingesta suficiente de alimentos, es decir, su supervivencia. ¿Saben cuánto les aporta la consellería de Sanidad? Poco más de diez míl euros, apenas un tres por ciento del presupuesto. El resto del dinero lo ponen los socios, padres y familiares de los enfermos de hoy y de los que en su día lo fueron y que afortunadamente se curaron. 


Señor conselleiro, repase el presupuesto de su departamento y ya verá cómo encuentra alguna partida de la que echar mano para atender a unos jóvenes que pueden no llegar a adultos, sus vidas están en juego. Se apagan lentamente, no hacen ruido mediático, no ocupan titulares en los medios pero dejan este mundo en el que se quedan familias desoladas para siempre.