martes, 23 de julio de 2019, 20:43

La feria de las vanidades

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Algún articulista calificó la jornada del pasado sábado y posteriores consecuencias que vivimos con atención, de una feria vergonzante. Su supuesta feria estuvo en los salones de plenos de todo el país para eligir a los alcaldes y corporaciones. Esa supuesta feria, en sentido despectivo, era seguir el guión de cada acuerdo  en cada esquina del país. Fue una foto de este país con alborotos en los salones, gritos, insultos, también aplausos, y la foto de los alcaldes mostrando la vara de mando a los asistentes como símbolo de su poder. Y todo ello producto de acuerdos, pactos, traiciones y venta política ( ?) para conseguir el poder. Lo de siempre, vamos.

Hay casos que tienen que valorarse cuando llegue el sosiego. Un decir, porque ahora viene la investidura del presidente,  con apoyos o no de las fuerzas políticas. La feria continúa . Se le atribuye a Winston Churchill la frase de que la política hace extraños compañeros de cama. Fraga también lo comentó varias veces. Visto lo visto no extrañan ciertas relaciones. Baltar con un Jácome agradecido con la alcaldía de Ourense regalada. ¿Llegará  esa relación a feliz término.? No digamos el resto de relaciones contra natura política que hemos conocido. De lo que se puede conseguir con un solo compañero de cama hemos pasado a hacer camas redondas donde cabe el que quiera. Cuernos, traiciones entre partidos afines y nadie  se libra.

Sin embargo, hay un claro vencedor al que le ha quedado el papel de espectador. El pueblo, la ciudadanía. El follón estuvo en los salones mientras la ciudadanía vivía el fin de semana con normalidad. Ciudadanos ejemplares que han sufrido y sufrirán con sus políticos . Han respetado todas las elecciones. Era para  arrojar la toalla por lo que han soportado y no lo han hecho. En ninguna de estas citas electorales se han registrado incidentes importantes. Un ejemplo de madurez, que uno celebra. Fueron los perfectos protagonistas en esta feria de las vanidades que hemos vivido.