martes, 14 de julio de 2020, 11:48

Políticos tan inmaduros como la sociedad que los elige

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En los últimos días nos ha dado por hablar de una clase política inmadura, cuasi infantil y nos olvidamos que la que es inmadura es nuestra sociedad y que ellos, nuestros políticos, solo son un fiel reflejo de la misma. Sánchez, Abascal, Casado e Iglesias son un ejemplo de lo fácil que le ha resultado a su generación llegar a donde nunca soñaron. Y lo que se consigue fácilmente no se valora, por eso se suele perder a la misma velocidad con la que se alcanza. La meritocracia y la experiencia han dejado de contar a la hora de precisar la valía de los líderes. La juventud y una buena imagen se ponderan más que cualquier otra cosa. El postureo se impone por goleada al conocimiento. Vivimos de golpes de efecto, coleccionamos “likes” y nos jugamos la vida por un “selfie”. Somos exhibicionistas de una realidad virtual que nada tiene que ver con nuestra experiencia vital. Lo importante es que los demás nos vean como a nosotros nos gustaría ser y no como somos realmente. Y luego nos escandalizamos cuando constatamos que nuestros dirigentes se comportan igual. Por no hablar de los medios de comunicación, ese cuarto poder entregado también a la farsa. No dejes que la verdad te estropee un buen titular. Esta parece ser la consigna en una prensa de cartón piedra que finge una independencia que no tiene. En fin, que la decadencia se abre paso para acabar con una de las mejores etapas de nuestra historia.